Privacidad
Se avecinan tiempos difíciles para la defensa de nuestra privacidad digital. Recomiendo a toda persona que le interese su bienestar y privacidad en red que se plantee seriamente auto alojarse. Es decir que aparte de usar y promover software libre, fuera de las garras de las grandes corporaciones, luchen por crear hábitos saludables como poder operar en la vasta red con nuestros propios recursos amparados en la comunidad.
"El autoalojamiento (en inglés: self-hosting) es la práctica de ejecutar y mantener un sitio web o un servicio utilizando un servidor web privado, en lugar de utilizar un servicio controlado por otra persona. El autoalojamiento permite a los usuarios tener más control sobre sus datos, privacidad e infraestructura informática, además de ahorrar costes y mejorar sus conocimientos." (https://es.wikipedia.org/wiki/Autoalojamiento_(servicios_web))
Los planes de alojamiento en servicios como VPS se han abaratado y mucho. No se requiere de grandes conocimientos para hacerlo y, lo más importante y necesario: reducimos y mucho la dependencia de terceros para el uso y manejo de nuestros datos.
"El Estado, como sanguijuela en las venas y arterias de nuestras nuevas sociedades, engulliría toda relación expresa o comunicada, cada página web leída, cada mensaje enviado y cada pensamiento "googleado", para luego almacenar este conocimiento, miles de millones de interceptaciones al día, un poder inimaginable, en vastos almacenes secretos, para siempre." Assange CYPHERPUNKS
He escuchado a varios miembros de la comunidad repetir: "El uso y manejo de software libre no es una moda, es un estilo de vida". Y estas palabras son tan ciertas como nunca hoy en día. Somos ordeñados como vacas por medio de nuestros datos y no somos conscientes de ello. Facilitamos por medio de la sumisión la cesión de nuestra privacidad, relegando en terceros su custodia y guardia, sin percatarnos que trabajamos como ganado para su beneplácito.
Cuando se cumpla el turno de no poder acceder a recursos tanto de servicios básicos como salud y vivienda, por estar condicionados por la decisión de algoritmos que apoyan a sus creadores, cuando viajar (como ya sucedió en plena pandemia) este alienado a tu pasaporte de salud digital, cuando no se te permita consumir ciertos productos porque ya has agotado tu cuota de huella de carbono (como lo calcula entidades bancarias como el Santander en España) Allí se nos presentara la disyuntiva de saber si valió la pena tantas horas de construir tú propio ecosistema que resguarde por lo menos lo básico de tus intereses personales.