Control
Han vuelto de nuevo a la carga. No les basta con estrangular con cargas fiscales y burocráticas a los ciudadanos europeos, sino además pretender controlar sus comunicaciones. Se supone que un órgano como el Parlamento está diseñado para defender los intereses de sus pueblos, de allí la extrañeza. Hoy es un día triste para la libertad y la privacidad para poco más de 450 millones de personas y aún así muchos de ellos ni se enterarán de lo ocurrido.